📌 ¿En qué consiste esta estafa?
Los estafadores se hacen pasar por gestores, brokers o representantes de supuestas gestoras, fondos o empresas, y te ofrecen:
- Bonos de bienvenida
- Acciones preferentes
- Planes de inversión en empresas sólidas
- Todo “avalado” por un contrato legal firmado, con membrete, logo y hasta firma escaneada.
Pero todo es falso o sin validez legal. Te hacen creer que estás protegido, cuando en realidad solo estás firmando tu entrada en una estafa profesional.
🔍 Modus operandi paso a paso
- Contacto por teléfono, WhatsApp o email profesional.
El supuesto asesor se presenta como parte de una entidad reconocida o una empresa internacional. - Te envían un contrato o documento con apariencia legal.
Con membrete, logotipos, firmas, incluso sellos o códigos QR. - Te ofrecen acciones de una empresa, bonos, participaciones preferentes…
O una “oportunidad privada” no abierta al público. - Te piden una transferencia bancaria o cripto para formalizar la inversión.
Te dicen que el contrato te protege legalmente. - Te bloquean el acceso a tu cuenta, desaparecen o te siguen pidiendo pagos.
Alegan comisiones, desbloqueo de fondos o pagos de dividendos para que sigas cayendo.
🧠 ¿Por qué funciona tan bien?
Porque:
- Apelan a la seguridad jurídica: “todo está por contrato”.
- Usan nombres reales de empresas o fondos reales para dar confianza.
- Mezclan conceptos técnicos para que te parezca profesional: “bono convertible”, “participación inicial”, “capital asegurado”.
- Dan sensación de exclusividad: “solo 20 inversores tendrán acceso”.
⚠️ Señales de alarma
- Te piden que firmes sin haber hablado con un abogado o sin entender todo.
- El contrato llega por email, sin verificación legal o firma digital.
- Te ofrecen participar en “emisiones especiales” sin que la empresa esté en bolsa ni registrada.
- Las direcciones de correo no son oficiales: usan dominios como
@consulting-group.invest,@broker-pro.tradeo similares. - Te dicen que no contactes con nadie más porque es una “operación privada”.
💥 Casos reales documentados
- Víctimas que firmaron contratos con empresas inexistentes con sede en Hong Kong, Estonia o Suiza.
- Bonos de empresas tecnológicas o energéticas con “rentabilidad asegurada del 40 %”.
- Contratos con cláusulas que bloquean el dinero y culpan al inversor por incumplir condiciones ficticias.
- “Fondos de recuperación” que exigen firmar cláusulas ilegales para recibir devoluciones.
🛡️ ¿Cómo protegerte?
- Nunca firmes contratos sin asesoramiento legal.
- Comprueba en el registro de CNMV si la entidad existe y está regulada.
- Busca el nombre exacto de la empresa en Google junto a “scam” o “fraude”.
- Si te ofrecen acciones o bonos, pide la documentación oficial: ISIN, folleto registrado, etc.
- Desconfía si todo se basa en “confianza” o si hay presión para firmar rápido.
🆘 ¿Ya firmaste algo?
- Guarda todo: el contrato, correos, conversaciones, justificantes de pago.
- No hagas más transferencias. Contacta con tu banco o exchange y bloquea pagos futuros.
- Denuncia en la policía, la CNMV
- Informa a victifin.org, donde encontrarás apoyo, orientación y unión con otras víctimas.
📣 Un contrato falso no es una garantía. Es una trampa con firma.
No todo lo que tiene membrete es legal. No todo lo que se firma te protege. Si algo suena a inversión fácil, rápida y segura, duda, verifica y no firmes a ciegas.