En los últimos años, las redes sociales se han llenado de frases motivacionales como esta:
“Incluso los pasos más pequeños son importantes; cada uno te acerca a tu meta de la riqueza, así que sigue avanzando sin parar.”
A primera vista, suena bien. ¿Quién no quiere alcanzar la riqueza? ¿Quién no quiere avanzar en la vida, aunque sea con pasos pequeños? Pero, ¿qué hay realmente detrás de este tipo de mensajes? ¿Por qué tantas páginas de supuesta “educación financiera” los repiten como mantras?
Hoy analizamos cómo lo que parece una simple frase inspiradora puede ser el anzuelo perfecto para captar a personas vulnerables, generar falsas expectativas y, en muchos casos, abrir la puerta a estafas financieras.
El truco está en la vaguedad
Estas frases están diseñadas para sonar profundas sin decir nada concreto. ¿Qué pasos pequeños? ¿Qué tipo de riqueza? ¿Dónde está el plan real?
No te dicen qué estudiar, cómo ahorrar, cómo proteger tu dinero ni cómo evitar estafas. Solo repiten lo que quieres oír: que estás más cerca del éxito con cada like, cada suscripción y cada clic que des en su página.
El mensaje implícito: si no prosperas, es culpa tuya
Frases como “sigue avanzando sin parar” también cargan con una presión silenciosa: si no estás logrando tus metas, la culpa es tuya por no hacer lo suficiente. No se menciona el contexto, la falta de recursos, los fraudes, ni las barreras reales que enfrenta la mayoría.
Este tipo de discurso es especialmente dañino para personas en situación de vulnerabilidad económica, porque refuerza la idea de que el éxito es simplemente una cuestión de actitud.
La motivación como antesala del “curso milagro”
Estas páginas no existen por amor al arte. Muchas veces, después de llenar tu feed de mensajes motivacionales, llega el momento de la verdad:
“Apúntate a nuestro curso de inversión.”
“Te enseñamos a generar ingresos pasivos.”
“Este mentor te llevará a la libertad financiera.”
Y así, sin darte cuenta, estás pagando por promesas vacías o, peor aún, entrando en plataformas de inversión fraudulentas disfrazadas de educación financiera.
¿Cómo protegerte?
- Desconfía de quien te prometa riqueza sin esfuerzo.
- Busca siempre información contrastada y gratuita de organismos oficiales (CNMV, Banco de España, etc.).
- No entregues tu dinero ni tus datos a plataformas que no estén reguladas.
- Sigue a personas que hablen claro y no vendan humo.
- Y recuerda: la motivación es buena… pero la educación real es mejor.
Conclusión
No todo lo que brilla es oro. Algunas frases motivadoras pueden parecer inofensivas, pero se usan con frecuencia para captar tu atención, manipular tus emociones y prepararte para venderte una promesa que nunca se cumple.
La próxima vez que veas una frase inspiradora en redes, pregúntate:
👉 ¿Me están motivando o me están preparando para venderme algo?