Por el equipo de Puedo Invertir
«La educación financiera debería ser tan básica como aprender a leer o a sumar.» – Luli Invierte
Desde las primeras monedas que deja el Ratón Pérez hasta la primera billetera digital en la adolescencia, nuestros hijos e hijas toman decisiones con impacto económico desde muy temprano. La educación financiera no puede ser un lujo ni algo que se aprende a los golpes cuando ya hay una deuda sobre la mesa. Es, como dice Lucía Aguilar (Luli Invierte), una herramienta básica para vivir con libertad y conciencia.
👶 Finanzas en la infancia: sembrando el valor del dinero
Durante la infancia, los niños y niñas no necesitan entender el mercado bursátil, pero sí comprender que las cosas cuestan dinero, que ese dinero se gana con esfuerzo y que no todo lo que entra se gasta. Ahí empieza todo: con un objetivo sencillo, como ahorrar para un juguete.
Consejo práctico: entregales una pequeña cantidad de dinero cada semana y ayudalos a decidir cómo repartirlo: una parte para gastar, otra para ahorrar, y una para donar o compartir. Así se entrena la gestión desde lo emocional y lo práctico.
🧑🎓 Adolescencia: cuando ya no basta con ahorrar
La adolescencia es el momento en el que el dinero comienza a circular con más autonomía: salidas con amigos, primeras compras online, tal vez un trabajo de medio tiempo. Pero también es una etapa llena de estímulos peligrosos: estafas por redes sociales, promesas de riqueza rápida, gurús de la inversión exprés…
Como explica Luli Invierte, es fundamental que en esta etapa los y las adolescentes entiendan la diferencia entre ahorrar y acumular, y entre invertir y apostar. Necesitan herramientas para detectar estafas, entender los riesgos, y tener una visión a largo plazo.
«Nadie se vuelve rico ahorrando. Se construye riqueza invirtiendo, con constancia y con cabeza.»
🚨 Cuidado con los «gurús» de las redes: no todo lo que brilla es oro
YouTubers con Lamborghinis, tiktokers desde Dubái, influencers que juran que hicieron millones sin trabajar ni estudiar… ¿Te suena?
Es vital enseñar a los jóvenes que las redes sociales están llenas de fachadas. Muchos de esos coches de lujo son alquilados, los relojes prestados, y los viajes financiados con el dinero de sus seguidores o, peor, con engaños.
👉 Estos vendehumos utilizan trucos de marketing emocional para hacerte sentir que si no tenés lo que ellos tienen, estás fracasando.
Pero la realidad es otra: la mayoría de ellos no ganan dinero invirtiendo, sino vendiéndote cursos, promesas y humo. No son expertos, son actores.
Enseñarles a cuestionar lo que ven y buscar fuentes fiables es tan importante como enseñarles a sumar.
🌱 Inversión, constancia y realidad
Enseñar a esperar es uno de los grandes desafíos de la educación financiera. El mundo de hoy grita “¡Ya!”: quiero todo ahora, sin esfuerzo y sin demora. Pero el dinero, como las plantas, necesita tiempo, agua, cuidado… y paciencia.
Enseñar que invertir es como plantar un árbol —que tardará, pero dará frutos y sombra— puede ser más efectivo que cualquier gráfico. Y es ahí donde padres, madres y educadores tenemos un rol clave.
✅ ¿Por dónde empezar?
- Hablen de dinero en casa. Sin miedo. Con naturalidad.
- Usen ejemplos cotidianos. Desde el súper hasta la factura de luz.
- Pongan metas juntos. “Ahorremos para esto” es una enseñanza que se recuerda.
- Eviten el tabú del error. Dejar que se equivoquen con 10 euros, para que no lo hagan con 10.000.
- Cuestionen lo que ven en redes. Y enseñales a hacer lo mismo.
📌 Conclusión: más educación, menos sustos
Enseñar finanzas personales desde la infancia no garantiza que nuestros hijos e hijas no cometan errores, pero sí les da una base sólida para evitar caer en trampas, tomar mejores decisiones y vivir con más libertad.
Y como siempre decimos en Puedo Invertir:
Educar hoy es proteger su mañana.